Si has ojeado los diarios últimamente, te habrás dado cuenta de que hay un término que se repite constantemente: conectividad segura. Sin embargo, es difícil definir su significado, puesto que abarca dos campos tan amplios que puede ser aplicable a todos los ámbitos económicos, sociales y laborales de la actualidad. En este artículo, vamos a aclarar a qué se refiere la Unión Europea y cuáles son sus planes en materia de conectividad segura. 

La Unión Europea ha mostrado muy claramente cuáles son sus grandes objetivos para 2030, y en ellos, la conectividad y la digitalización juegan un papel fundamental. Tanto es así que la digitalización afecta, prácticamente, a todas las líneas de acción que propone la UE en su hoja de ruta hacia 2030. 

Sin embargo, dentro de la amplitud de este campo, hemos visto cómo se ha trasladado a otros sectores el concepto de “conectividad segura”. A todos los niveles, desde la industria hasta la automoción, pasando por ámbitos más tecnológicos como las telecomunicaciones y el Cloud. 

La conectividad, un derecho universal

Como no podemos abarcar en un solo post todos los espectros a los que afecta o con los que está relacionada la conectividad segura, vamos a centrarnos en la iniciativa EU Space que anunció el organismo europeo a principios de año. 

Este programa identifica una realidad muy clara: hay una imperiosa necesidad de elevar la conectividad global segura y resiliente ante las amenazas de ciberseguridad y geopolíticas actuales, y en línea con la digitalización que se está imponiendo en la economía y en la sociedad. 

Para ello, se centra, fundamentalmente, en garantizar una infraestructura de servicios de comunicación por satélite seguros y rentables a nivel mundial, y que sean accesibles para todos los ciudadanos. 

¿Cómo se plantea la ejecución de esta idea?

Fundamentalmente, a través de tres pilares muy concretos:

  • Vigilancia, tanto a nivel fronterizo y marítimo como en las áreas menos urbanizadas. El objetivo es proporcionar seguridad a todos los niveles gracias a un sistema de conexión fiable, robusto e inexpugnable.
  • Gestión de crisis, incluyendo una mayor accesibilidad a los recursos básicos de ayuda humanitaria, medicinas, alimentos y salvamento, independientemente de en qué lugar se necesiten. 
  • Infraestructuras clave, englobando la seguridad a nivel institucional, gestión de infraestructuras en los ámbitos de la energía, las finanzas, la salud, etc. 

¿Cómo se consigue el objetivo?

Principalmente, con una estrecha colaboración entre el ámbito público y privado. De hecho, así se contempla en la hoja de ruta que ha elaborado la Unión Europea. La eficacia de la tecnología del ámbito privado permitirá exprimir al máximo el potencial de los recursos públicos, llegando, así, a consolidar un modelo de conectividad segura eficaz y fiable. 

En este sentido, no solo cobran importancia las grandes empresas, sino también las Pymes del sector industrial y de telecomunicaciones que cuentan con un elevado grado de especialización que incremente la competitividad de las soluciones digitales que se adopten. 

Asimismo, tal y como afirma la Unión Europea, debe favorecerse las sinergias empresariales entre todos los agentes que forman parte de esta iniciativa, en lugar de obstaculizarse mutuamente. 

Conectividad segura: ¿En qué medida se pone en práctica en España?

La adopción de las hojas de ruta europeas deben encajarse y adaptarse a la legislación y las políticas vigentes en todos los estados miembro. En el caso de España, el documento que más se acerca a esta intencionalidad es el Plan de Conectividad, inmerso dentro del Plan Digital 2025. Entre otras cuestiones, recoge tres grandes ejes:

  • Conectividad para la vertebración económica, social y territorial.
  • Fomento del uso de redes y servicios digitales.
  • Potenciar la calidad en los servicios y redes de telecomunicaciones.

Es en esta última en la que encontramos una similitud más evidente con EU Space, y en la que se contemplan medidas relacionadas con la vigilancia, gestión de crisis y otro tipo de infraestructuras de telecomunicaciones. 

Una cadena de valor en la que todos los eslabones importan

La consecución del objetivo principal de trasladar una red de conectividad segura a nivel mundial y democratizar el acceso a la misma solo se logrará si todos los players del sector remamos en la misma dirección. La digitalización y la conectividad en el ámbito de las telecomunicaciones es algo cíclico, cuyo resultado es la suma de las fuerzas de distintos agentes que forman parte de una misma cadena de valor. 

En este contexto, las pequeñas y medianas empresas relacionadas con el ámbito de las telecomunicaciones deben constituir un engranaje perfecto en el que se apoyarán tanto las grandes compañías como las instituciones públicas. 

De lo contrario, nos alejaremos más que nunca de una conectividad global segura, sostenible y accesible a cualquier persona. Y es que, hoy más que nunca, cabe recordar que la conectividad segura es un derecho, y no debería ser un lujo al alcance de unos pocos.